Amor de mi vida. Parte 1
La vida suele dar vueltas de 180 grados cuando menos lo esperamos, a pesar de que creemos hacer las cosas de manera correcta, esta vida tiene muchas sorpresas para todos y es que, no importa tu condicion social, ni el color de tu piel, ni tu genero, ni tus gustos... Todos tenemos vida y eso nos hace suceptibles a toda clase de cosas, buenas o malas.
Mi nombre es Katty. Siempre he sido una chica alegre, me gusta la musica y la lectura, de hecho, estoy comenzando a componer algunas canciones. Estoy casada con el chico más maravilloso y su nombre es Adrian, el es un chico de Estados Unidos que vino a México en una viaje de negocios y, por pura casualidad nos conocimos. Siempre me ha tratado bien, es muy caballeroso aunque le falla eso de los detalles, eso no se le da muy bien, pero eso no importa ya. Al final, se las ingenió para que yo me casara con él.
Ambos hemos sido fieles, uno al otro y nadie más. Despúes de dos años de matrimonio no hemos tenido hijos, quien sabe, Dios sólo no los ha mandado pero no es algo que nos entristezca, sabemos que algún día tendremos a un pequeño demonio corriendo por toda la casa y sacandonos canas verdes.
Aunque con Adrian tengo casi todo: comodidad, una buena vivienda, un auto propio... Me hace falta hacer algo más, las labores de la casa se hacen pero quiero seguir trabajando, cosa que había dejado cuando me casé. Como yo había estudiado Comunicación comenzé a buscar trabajo en el ramo, fui a una de las empresas más importantes de comunicación y aunque se tardaron más de dos meses en llamarme, lo hicieron. No cualquiera entra ahí y, aun cuando te hablen, tu trabajo no es seguro hasta el día que te pensionas (o eso dicen de esa empresa). En un principio ponen demasiadas pruebas, para determinar tu capacidad además de esas pruebas psicologicas para saber que uno no es un psicopata.
Fue un día como cualquier otro, algo nublado pero normal dentro de lo que cabe, se esperaba que la temperatura cambiara drasticamente como es costumbre en este lugar. Adrian se despidió de mi con un beso, como todos los días y se dirijió a su auto, subió, lo encendió y se fue, no sin antes regalarme una enorme sonrisa que día a día parece conquistarme más. Yo estaba preparandome también para salir, mi cabello algo rizado y rubio jamás me había estorbado tanto en la vida como ahora, busqué una pinza para sujetarme el cabello, no necesitaba verme tan formal, pues el trabajo ya era mio y sólo estaba haciendo las pruebas y hoy sólo recogería las pruebas médicas, tomé mi sweter verde que hacía juego con mis tacones del mismo color, sacudí algo de polvo de mi pantalon negro ajustado, tomé las llaves de mi auto, sali de la casa y me dirigí hacia el hospital del centro de la ciudad.
Como era costumbre, también de la ciudad, el trafico era algo lento, encendí el radio para esuchar a los dos locutores más graciosos que tiene la radio en el mundo pero esta vez, hablaban de lo peor que podían hablar, de los malos resultados de su equipo favorito en el partido del fin de semana pasado. Sinceramente, de los dos equipos que hay en la ciudad no se hace uno. En fin, sus comentarios graciosos me levantaron el animo como siempre y ayudaron a ser más soportable el trafico de la mañana.
Llegué a la hora exacta para recoger mis resultados, me formé en la ventanilla donde debía recogerlos pero no me los dieron, me indicaron que pasara a cierto consultorio.
Ahí fue donde toda esta felicidad se transformó en agonía.
— Usted tiene SIDA — dijo la doctora como si estuviera diciendo cualquier otra cosa, digo, algo tan sin importancia que pareciera no tener sentido decirlo
— ¿SIDA? — pregunté incredula esperando haber escuchado mal
— Así es, señorita Katty, lo siento... pero digame
— ¿Lo siente? — me molesté un poco — ¡Debe haber algun error! — esta bien, me molesté mucho — Debe haber algo mal en esas pruebas... no sé...
— Calmese, señorita; no hay nada malo en estas pruebas, aun así, habrá que hacerle más pruebas
Definitivamente yo no podia calmarme, estaba asustada, en ese pequeño y frío consultorio, con olor a alcohol y al monton de medicinas que debe de tener guardadas en algun lugar — así debe de oler el infierno —pensé. La doctora me explico que las pruebas que me hicieron no buscan el virus del VIH, sino miden la cantidad de anticuerpos que tiene uno en el sistema, las siguientes pruebas buscarian especificamente una proteina contenida en el virus.
—¿Cuantas parejas sexuales ha tenido usted? — me preguntó ella y no sé si me veía con cara de que yo era prostituta o era mi imaginación pero si me sentí algo ofendida y, como sea, no tenía el nivel alarmante de parejas sexuales que se considera para el posible contagio del VIH por ese medio, el cual es de 8 parejas.
— ¿Le han hecho transfusiones de sangre? — volvió a preguntar ella con tanta naturalidad como si fuera una platica normal en un día de verano y ella diciendo "qué fuerte esta el sol ¿Veda´?" Pero tampoco me habían hecho transfusiones de sangre
Al final, la doctora me pidió que regresará al día siguiente para poder tomarme muestras de sangre —¿Y si esa prueba falló? — pregunté de nuevo —Como esas pruebas de embarazo que no siempre dicen la verdad — la doctora negó con la cabeza —la verdad es casi imposible que esa prueba de un falso positivo, lo siento—.
Me provoca escalofríos pensar en todos los planes, todos los sueños que no podré realizar, los hijos que no voy a poder tener, los momentos de mi familia en los que no podré estar, todo lo que no alcanzaré a vivir, leer o escuchar.
Continuara...!






