Capitulo 2
El misterio de Chichén Itzá
Chichén Itzá, Quizá la más famosa zona arqueológica maya en el mundo, tiene un gigantesco calendario en el que en cada equinoccio se produce un fenómeno de luz y sobra que atrae a turistas y científicos de todo el mundo o admirar el misterioso Observatorio Astronómico, el Templo de las Mil Columnas, el Juego de Pelota, el Cenote Sagrado de los Sacrificios y otras tantas construcciones que le harán maravillarse. No se pierda el deslumbrate espectáculo de Luz y Sonido que cada noche cuenta la historia de esta sagrada ciudad.

(la foto la saqué de Cancun Wonders)
— ¡¿Y cómo demonios llegamos aquí?! — Gritó Raul en medio de la gran ciudad prehispánica que se ergía a su alrededor mientras que Rosa y Gera no dejaban de tomar fotos a todos lados.
Raul estaba completamente desesperado pues en su intento de llegar hasta San Luis Potósí erraron en el camino y pararon en Mérida, Yucatan, ubicada hacia el sureste del país. Pero para Rosa y Gera eran las mejores vacaciones de sus vidas
— Yo perderé mi trabajo dentro de 3 dias si no me presento, pero esto vale la pena — decía Gera, quien era el único que no estaba de vacaciones
— ¡Callate, Gerardo! Tenemos que ir a San Luis por Miriam
— Debemos quedarnos una noche por aquí, pues por andar visitando Chichén Itzá ya me cansé, quiero descansar — sugirió Rosa
— Hagan lo que quieran, yo voy a buscar el aeropuerto, cosa que debí haber hecho desde el principio
— No creo que eso sea lo mas conveniente — dijo Gera — cuando llegues a San Luis ¿Qué haras? Buscarás a Miriam pero ¿cuanto tiempo te tomará hacerlo? Necesitas el dinero para mantener la busqueda. Además, por el momento deberíamos de descansar
— Yo no necesito de descan... — Raul no terminó de pronunciar la ultima palabra cuando cayó desmayado por el hambre.
Los recursos economicos de estos tres eran limitados, así que no se dieron el lujo de llevar a Raul a un hospital, compraron algo de comida, un poco de alcohol para darselo a oler y recostaron a Raul debajo de un árbol frondoso, como sacado de algun cuento de hadas.
Miriam estaba ahí, sonriendole — Todo era una broma, no me fui — le decía a Raul que estaba acostado sobre las sillas del comedor de la tienda
— Pero... te fuiste... y Rosa, Gera y yo fuimos a buscarte...
Miriam segía sonriendole — Todo fue un sueño, querido, levantate — decía ella con esa enorme sonrisa que encantaba a Raul. Este se puso de pie y abrazaba a Miriam — Todo fue un sueño — le repetía ella — sólo un sueño — Y mientras Raul miraba los ojos de su amada atentamente, con una gran sonrisa, un aroma extraño inundaba su nariz — huelelo — le decía ella — vamos, reacciona — y Raul la miraba ahora extrañandose de las palabras —¿A qué te refieres, Miriam? Huele a alcohol — pero Miriam no quitaba su sonrisa, mas su voz se escuchaba sin que ella despegara sus labios — Yo no soy Miriam, es sólo un sueño — Ya todo parecia extraño, en el comedor de Megamart, donde los empleados salían a descansar un momento, no había nadie, de hecho, no se escuchaba sonido alguno — Despierta — decía una voz y un gran dolor apareció en la mejilla de Raul disipando la imagen de Miriam.
Rosa comenzaba a golpear a Raul en la mejilla para despertarlo, Gera estaba preocupado de que Raul no despertara pues no sabía si Rosa ya lo había matado a golpes. Por fin, Raul abrió los ojos y recibió el ultimo golpe de Rosa.
— ¡Pensé que te perdiamos! — dijo Rosa un tanto alarmada
— Pero casi lo matas, Rosa — dijo Gera con voz queda
— ¿Qué pasa? — Raul se levantó, tambaleando un poco se guardo equilibrio con ayuda del grueso tronco del árbol bajo el que estaba.
Miró a su alrededro, Raul se percató que ya era de noche, el cielro estaba completamente estrellado, era un gran espectaculo pues, en la ciudad esto no es posible verse. Desde el punto donde estaban, se podía ver que algunas personas se reunieron en el complejo del edificio principal de Chichén Itza a contemplar un espectaculo de luces.
Rosa, Gera y Raul habían recorrido bastante camino desde Mérida hacia el sur camino a Chichén Itzá, llegaron gracias a unos turistas que les dieron raid hasta el lugar. Raul contemplaba maravillado el espectaculo que se presentaba, aunque después se quedó dormido al igual que sus dos compañeros. Cuando volvió a desperar ya era la una de la mañana y no había nadie a los alrededores, Rosa y Gera aun dormian, recargados uno en el otro, los despertó y comenzaron a analizar la situación.
Decidieron adentrarse un poco en el bosque, sin alejardse tanto de la zona arqueologica pues no sabían que clase de creaturas habitaban la región, como pudieron treparon a un árbol, similar como en el que descansaban hace un momento y decidieron descansar ahí. Se alejaron de la zona arqueologica pues lo más probable es que hubiera guardias resguardando todo y si los encontraban, se los llevarían presos. Rosa ya no pudo dormir, ya había pasado casi una hora y media desde que se subieron al árbol y fue cuando escuchó algo caminando por ahí. Al contrario de asustarse, Rosa bajó del árbol para saber que era lo que andaba por ahí, tal vez era un animal salvaje y quería verlo. Camino menos de un metro y logró ver las luces de una lampara y las voces de algunos hombres discutiendo del cuerpo de alguna modelo — ¿Serán cazadores? — se preguntó Rosa pero cuando los vio notó que no llevaban escopetas ni nada por el estilo, para nada eran cazadores, pero la penultima persona llevaba cargando una carretilla y la ultima aluzaba con su lampara el camino a seguir.
Rosa despertó a los chicos — Van a enterrar a alguien, quiza asesinaron a alguna personas — La curiosidad pudo más que el miedo y los tres viajeros se acercaron para ver que era lo que sucedia. Siguieron el murmullo de los hombres hasta llegar a un lugar donde unos cuantos árboles habían sido talados. Había una zona de excavación y en la carretilla llevaban palas y picos para seguir con el proceso
— Tan sólo son unos arqueologos — dijo Raul
— Si pero — Gera sembró una duda en sus compañeros — ¿Por qué hacen excavaciones a esta hora?
— Son roba-tumbas! — sugirió Rosa
— Sea como sea... vamonos, no nos metamos en...
El sonido de un arma cuando se carga cortó la oración de Raul, un arma lo apuntaba a la cabeza y una luz parecia interrogarlo — ¿Qué hacen ustedes aquí?
A punta de pistola los tres viajeros fueron sacados de su escondite y mostrado al resto del grupo de excavadores — Son unos tontos, han dejado que unos niños los vean — dijo aquel que amenazaba con un arma, portaba el uniforme de la seguridad privada que cuidaba de la zona — Pero tu los has capturado — dujo uno de los sucios excavadores — El Jefe sabrá que hacer con ellos.
Rosa, Gera y Raul fueron llevados al centro de la zona arqueologica, subieron la piramide de Chichén Itzá y entraron a una oscuridad aterradora acompañados todo el tiempo por el guardia. Este los detuvo en un punto dentro de la piramide y una antorcha se encendió. Entre las sombras pudieron distinguir a 3 hombres: dos de ellos vestido elegantemente, mientras que el tercero parecía tener ropa poco formal, por decirlo de alguna manera, pues en la oscuridad no se distinguian muy bien. Uno de los que tenían ropa elegantes, el más alto de los dos se acercó a la antorcha, dejando al descubierto su cabellera negra y lisa que terminaba en sus hombros, su cara era algo larga y tenía una barba de 3 días, a pesar de todo, a Rosa le parecio un tipo atractivo que no olvidaría nunca.
— ¿Quienes son ustedes y qué hacen aquí? — preguntó el tipo con una voz suave, varonil, con cada palabra embriagaba a Rosa de algo parecido a amor
— Nosotros no somos nadie, sólo estamos aquí de paso — Contestó Raul
— ¿De paso? ja ja... no me hagas reir — decía el tipo mientras que los demásparecian aguantarse la risa — Ustedes nos estaban espiando ¿O me equivoco? — dijo esto ultimo levantando la vista para ver al guardia
— Así es, Señor
— Nosotros escuchamos ruido y queríamos saber de que se trataba, pero dejenos ir y no diremos nada
La risa de los presentes por fin se soltó
— Lo siento, chico, pero no puedo...
El celular del tipo que hablaba sonó interrumpiendo la platica, era otro guardia quien le avisaba de un intruso en la zona y que se dirigía a la piramide, con una mala palabra cortó la llamada y guerdó su celular — Escondamonos — dijo el hombre — ¿Qué hago con ellos? — preguntó el guardia — Traelos, si los dejamos aquí nos delatarán. Ya nos encargaremos de ellos.
Caminaron por un sendero lleno de sombras indefinidas hasta llegar a unas escaleras, bajaron por ellas. En las paredes de ambos lados había dibujos explicando alguna historia y uno de los dibujos apuntaba a una pared. El tipo vestido de manera informal presionó, no sin gran dificultad, uno de los ladrillos que conforman el pasillo y frente a ellos se abrio la pared dando paso a un pasillo que sólo ellos conocian. Ante todo esto, los tres viajeros etaban completamente sorprendidos. Al pasar, la misma persona de traje informal presionó nuevamente otro ladrillo la pared se cerró de nuevo. Así notaron que esta persona era la más pequeña de todas en estatura y estava calvo, con una cara de pocos amigos y una nariz puntiaguda.
No se detuvieron ahí, siguieron caminando un poco mas hasta llegar a una sala nueva, llena de tierra y polvo, donde parecia que el tiempo se hubiera detenido ahí.
— Ya que no les queda mucho tiempo de vida, les daré el honor de saber la razón de su fallecimiento.
El tipo de cabello largo tomó la antorcha y comenzó a iluminar la habitación, había muchos dibujos prehispanicos que contaban la forma de realizar un rito, con el tiempo el rito desaparecio pero muchas de las cosas que se usaron para ello fueron enterradas. Estos dibujos decían exactamente donde estaban enterradas cada cosa con sus respectivos dueños.
— El rito era realizado durante la noche, — Comenzó a explicar el tipo de cabello largo — Para ello requerían de un calendario lunar, según cuanta la historia estos geroglificos, ese calendario es exacxto, parecido al del Sol, pero no tan importante. Sin embargo, nadie sabe que esto existe. Si yo logro sacarlo de aquí podré cobrar mucho dinero por el descubrimiento. Claro, eso no sería gran cosa comparado con el dinero que se puede hacer en el mercado negro. Pero en fin...
De su traje, el tipo sacó un arma y le apuntó a Raul, quien era el que estaba frente a todos — Mi nombre es Carlos Roberto Montes, recuerdenme desde el Mictlan — De la nada Gera saltó para intentar quitarle el arma a Carlos, logró que el tiro fuera fallido y le diera al guardia quien cayó al suelo, Carlos tiró la antorcha al suelo y disparó una vez más el arma al aire. Con un movimiento rápido, el otro vestido de manera elegante logró aventarlo contra la pared donde debió accionar algun otro ladrillo pues en medio de una de las paredes se abrió un nuevo pasaje — ¡¿Qué demonios...?! — Rosa corrió hasta el nuevo pasaje pero el pelón la detuvo, con una patada en medio de las piernas, Raul logró ayudar a Rosa a escapar mientras que Gera se enfrentaba a golpes con los otros dos. Raul tomó un poco de tierra del suelo y la aventó a los ojos de Carlos quen alcanzó a propinarle un buen golpe a Gera.
Con un golpe en el estomago, Raul tiró al suelo al otro tipo y Gera aprovecho para golpear a Carlos en forma de venganza — ¡Corran! — Gritó Rosa, ambos le hicieron caso y en cuanto se dieron la vuelta Carlos tomó el pie de Raul y cayó al suelo, Gera se dejó caer sobre Carlos ayudando a Raul a escapar de Carlos y corrió hacia Rosa, Gera, golpea una vez más a Carlos y corrió. El camino era oscuro así que Raul regresó por la antorcha pero el tipo pelón comenzaba a levantarse, apenas si la tomo cuando Carlos ya estaba de pie. Gera golpeaba por todos lados el pasillo nuevo para dar con el ladrillo que cerrara la puerta pero Carlos metía su mano en su traje, buscando su arma mas no la tenía, la buscó en el suelo y no estaba. El crujido de un ladrillo, la puerta se cerraba y Gera le mostró el arma que tenía en sus manos a Carlos, era la de él, mas la puerta se cerró frente a su cara.
Continuará...